Antes de que yo
pudiera recordarlo
Ya estabas ahí.
En las mañanas apuradas. En el pelo antes de la escuela. En esas vacaciones de las que recuerdo más las fotos que los lugares.


Sentirme segura cuando estaba con vos.
Las cosas que aprendí mirándote
- A cocinar sin medir demasiado.
- A poner la mesa aunque fuéramos dos.
- A preguntar si alguien llegó bien.
- A quedarme cerca cuando alguien necesita tiempo.
- A hacer hogar con cosas pequeñas.


Todavía cocino algunas cosas como vos.
A ojo.
Y cuando alguien me pregunta cuánto lleva de algo, me escucho contestar exactamente como vos:
“Más o menos eso.”
Crecer también fue discutir

Después crecí. Y durante un tiempo pensé que crecer significaba hacer todo distinto a vos.
Discutimos. Yo quería que me dejaras ir. Vos querías asegurarte de que supiera volver.
Años después entendí
que las dos estábamos aprendiendo.


La primera vez
que me fui
Un día las cajas dejaron de ser cosas y empezaron a significar que me iba.
No recuerdo exactamente qué dijimos. Sí recuerdo que ayudaste con todo. Como siempre.
Y apareció una pregunta que todavía sigue llegando:
“¿Llegaste?”
Un día nos volvimos
dos mujeres



No sé exactamente cuándo pasó. En algún momento dejamos de encontrarnos solamente como mamá e hija.
Empezamos a encontrarnos también así: para tomar un café; para contarnos algo; para pedirnos opinión; para reírnos de cosas que hace años hubieran terminado en discusión.
Y empecé a
encontrarte en mí
Durante años pensé que crecer era convertirme cada vez más en mí. Hasta que empecé a descubrir cuánto de vos había en esa persona.


Hay cosas que prefiero
decírtelas yo.
Ponete los auriculares.
Hoy te miro distinto.
No porque hayas cambiado.
Porque cambié yo.



Ahora puedo ver cosas que cuando era chica simplemente estaban ahí.
Tu manera de cuidar. Tu manera de insistir. Tu manera de estar.
Y entiendo mucho más.
Hay una pregunta que me acompañó toda la vida.

Sí, má.
Llegué.
Y mucho de lo que soy
cuando llego a algún lado
es porque vos estuviste antes,
enseñándome cómo.

Feliz Día, Má.
Todo lo que aprendí de vos
no entra en una carta.
Por eso esta vez
quise regalarte nuestra historia.
Te amo.
Lu.